MUJER Y TRABAJO
En
España, la participación de las mujeres en el trabajo
representa un tercio de la población total.
Pese a que esta participación no es excesiva y a que las
mujeres en la actualidad encuentran graves problemas a la
hora de buscar trabajo por causa de la crisis económica,
el paro y la dificultad de compatibilizar las tareas domésticas,
el empleo de las mujeres en colocaciones remuneradas es hoy una
de las principales características de los países industrializados
de nuestro entorno.
A este fenómeno han contribuido también
otra serie de causas como el incremento del nivel educativo,
el retraso en la edad media del matrimonio, el
descenso de la natalidad, la reducción del tamaño
de las familias, o el aumento del empleo en el sector de
servicios, junto con el afán de realización
personal y social, de independencia y
de seguridad económica como motivaciones
para trabajar.
Pero entre las españolas, la satisfacción
de tener un empleo se ve contrarrestada por el coste personal
que supone la doble jornada, ya que la mujer asume casi
en solitario las tareas domésticas y el cuidado de
los hijos. Así, hay que tener en cuenta que dos
tercios del trabajo que se realiza en España no está
remunerado y que el 80% del mismo lo llevan a cabo las mujeres en
casa.
Para reforzar la política de igualdad
de oportunidades en esta materia es necesario seguir tres
directrices:
• Combatir la discriminación
entre hombres y mujeres, reduciendo las tasas de desempleo
femenino, combatiendo su baja representación en ciertos sectores
y la feminización casi exclusiva de otros trabajos, y eliminando
la discriminación salarial aún existente.
• Conciliar la vida familiar con
la laboral, incrementando la oferta de ayudas y de servicios
de guardería y asistencia para favorecer la incorporación
y continuidad de hombres y mujeres en el mercado laboral.
• Facilitar la reincorporación
de las mujeres al trabajo y a la vida activa tras una ausencia
o la maternidad, suprimiendo los obstáculos que dificultan
esa reinserción, facilitando asistencia técnica, asesoramiento
capacitación, reciclaje y formación en nuevas tecnologías.
El Plan Nacional de Acción para
el Empleo prevé la realización de acciones
de empleo u orientación individualizada a jóvenes
y adultas que hayan permanecido seis o doce meses en situación
de demandantes de empleo. Estas acciones las realiza el Instituto
Nacional de Empleo (INEM) por sí mismo o a través
de entidades e instituciones sin ánimo de lucro, subvencionadas.
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