REPARTO DE RESPONSABILIDADES
DOMÉSTICAS
La
estructura social tradicional descansa sobre una
división del trabajo según la cual el
hombre es responsable del trabajo productivo y la mujer
asume, de forma casi exclusiva, las actividades
propias del trabajo improductivo.
Pero desde principios del siglo XX
las mujeres han ido incorporándose progresivamente al trabajo
remunerado y han asumido mayores responsabilidades
económicas, sociales y políticas. Aunque
esto no ha supuesto un cambio importante a la hora de asumir las
responsabilidades domésticas en el seno de la familia.
Como consecuencia, las mujeres que trabajan deben
afrontar una doble jornada de trabajo, la laboral
y la doméstica o familiar, lo que supone
una carga mucho mayor que la soportada por los hombres y, en muchos
casos, se ven forzadas a renunciar a su trabajo
o interrumpir su carrera profesional para cuidar
a sus hijos o a parientes ancianos.
En cuanto a las mujeres que no trabajan
fuera, la tradicional ama de casa, su
situación es aún peor, ya que dedican a sus labores
más de doce horas diarias no remuneradas, sin permisos
ni vacaciones, y sin la posibilidad de desarrollo
social, personal y económico que implica la vida
laboral.
No obstante, en los últimos años
se observan ciertos cambios de actitud, especialmente
entre las parejas más jóvenes, y
de mayor nivel económico o cultural. Aunque
un cambio social global puede tardar varias generaciones
en imponerse, es necesario iniciar este camino.
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