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PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES DE LA MUJER
Las mujeres necesitan, cada día más, conocer los factores sociales
y sanitarios que más afectan al desarrollo de sus vidas y de su
salud. Han de ser conscientes, también, de la trascendencia del diagnóstico
precoz y, por tanto, de la importancia que tiene seguir las recomendaciones
de la medicina preventiva.
Actualmente, una de las enfermedades más temidas es el cáncer, si
bien con un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y el deseo de vivir
del paciente puede superarse. El cáncer de mama y el ginecológico
son los que más afectan a las mujeres, por lo que es muy importante su prevención,
visitando al ginecólogo con regularidad y realizando
autoexploraciones periódicas.
La menopausia no es una enfermedad, sino una etapa más en
la vida de la mujer, aunque en un elevado porcentaje de casos lleva consigo una
serie de alteraciones que pueden requerir atención médica.
Consiste en la desaparición permanente y definitiva de los sangrados menstruales
o reglas, confirmada tras una ausencia de menstruación de un año,
y supone el fin de la capacidad reproductiva y cambios en el ciclo hormonal.
Otro problema de salud es la osteoporosis, una enfermedad
metabólica ósea, asociada fundamentalmente a la edad
y/o a la aparición de la menopausia. Se trata de una
disminución de la masa ósea, lo que aumenta la fragilidad
de los huesos y, por tanto, la posibilidad de padecer una fractura,
especialmente de cadera, vértebras o muñeca. Para
prevenir este riesgo es aconsejable tener en cuenta ciertos hábitos
alimentarios, consumiendo alimentos ricos en calcio
y hacer ejercicio físico moderado.
También es necesario prevenir las enfermedades cardiovasculares,
ya que en los países industrializados son la primera causa de muerte.
Hasta llegar a la menopausia su incidencia en las mujeres es inferior que en los
varones, pero se iguala a partir de los 65 años, por lo
que debe prestarse especial atención a su prevención.
Mantener una alimentación adecuada y variada, reducir el consumo de
grasas y de alimentos ricos en colesterol, así
como de sal y azúcar, consumir una dieta rica en fibra,
alcanzar y mantener un peso adecuado y hacer ejercicio físico
moderado son las mejores medidas.
Finalmente, hay que destacar la importancia de los hábitos saludables
en la vida diaria:
• Alimentación: en una dieta equilibrada y variada
influye no solo el tipo de alimentos consumidores, sino también la frecuencia
y cantidad en que se consumen. Por eso es recomendable consumir alimentos vegetales
frescos y legumbres con frecuencia, limitar el consumo de grasas animales, utilizar
preferentemente el aceite de oliva al cocinar, consumir pescado al menos tres veces
por semana, reducir el consumo de al y no picar entre comidas.
• Ritmo de vida: el estrés, que se puede definir
como tensión, ansiedad o angustia, y que va asociado al ritmo de vida moderno,
cuando es excesivo puede producir efectos nocivos para la salud. Para evitarlo es
aconsejable disminuir en lo posible las horas dedicadas al trabajo y reservar diariamente
un tiempo para el ocio, planificar el tiempo para evitar realizar tareas a última
hora, no trabajar los fines de semana, respetar los horarios de las comidas y dedicarles
tiempo suficiente, hacer ejercicio físico con frecuencia, y dormir lo suficiente
para sentirse descansado.
• Ejercicio físico: el ejercicio es indispensable
para prevenir muchos problemas de salud, pero es necesario practicarlo de forma
controlada, no brusca, y siempre progresiva, realizando los ejercicios más
adecuados a las condiciones y necesidades de cada persona, por lo que conviene consultar
antes al médico.
• Alcohol y tabaco: ambos hábitos son muy perjudiciales
para la salud, al estar asociados a numerosas enfermedades. Por tanto, es conveniente
reducir o eliminar totalmente su consumo. Para ello hay que tomar la decisión
de dejarlos completamente y para siempre, aunque no hay que desesperarse si no se
consigue a la primera, ya que a veces es un proceso lento. Es necesario tomar conciencia
de los motivos para dejarlos y buscar apoyo familiar durante el tiempo que dure
el proceso.
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